29 marzo, 2012

Una Primera Dama Barbie para que no afecte nuestra masculinidad

“La Primera Dama no debería opinar. Nadine Heredia no tiene derecho a fundamentar opinión sobre ningún tema. Su esposo es el presidente, a Nadine nadie la eligió. ¿Qué pretende hacer la Primera Dama? ¿Cogobernar con su esposo? Nadine debería limitarse a las cuatro paredes de su casa”. La retahíla de opiniones sobre el rol que debería cumplir Nadine Heredia no tiene cuando acabar. Lamentablemente muchas de esas opiniones se internan a una dimensión abiertamente machista. De tufillo casi cavernario. De aquel que jalaba de los pelos a una mujer para llevarla a su cueva. 

 Pero la pregunta es válida ¿Cuál es el “rol” que debe cumplir una “Primera Dama”? Ojo con las comillas. ¿Los críticos de Heredia pretenden sinceramente que cumpla el rol de un ama de casa de los 50’s, esperando a su esposito con la comida bien caliente y trayéndole sus pantuflas? ¿Pretenden que se ponga un parche en la boca y no emita ninguna opinión política sobre la coyuntura del país? ¿Qué cierre su cuenta de Twitter y se remita solo a cocinar y criar a sus hijos? Muchos de esos críticos parece que se han tomado en serio lo de la onda machista de Mad Men (by the way, deberían ver esa serie de televisión). 

Creo que varias décadas de vida republicana, con una inmensa cantidad de presidentes hombres, nos han acostumbrado a ver a Primeras Damas cumplir el típico rol de consorte-adorno de sus esposos. Restringidas solo a inaugurar orfanatorios, vestir a la moda para las portadas de las revistas chic y pasar completamente desapercibidas en la vida política del país. La construcción de esa imagen simbólica es muy difícil de traer abajo. Y por supuesto cuando llega una mujer joven, inteligente, con una fuerte personalidad política que no se ciñe a los cánones anacrónicos, pues la furibunda respuesta de nuestra sociedad patriarcal no se hace esperar. Tal como el título de esta columna, muchos quieren una Primera Dama Barbie para que no afecte nuestra masculinidad. 

Oigan, no estamos hablando simplemente de la esposa del presidente. Es, además, la co-fundadora del partido que está en el gobierno. No tiene el perfil de Pilar Nores o Carla Bruni. La participación política de Heredia obviamente es muchísimo más activa y fuerte. (A propósito, si alguna vez elegimos a una presidenta, ¿qué nombre le pondríamos al consorte, si es que es casada? ¿El Primer Caballero, el Primer Esposo?) 

Sin embargo admitamos que hay otras peculiaridades en su situación que merecen análisis. Más allá de si verdaderamente tiene o no el poder que se le imputa. Más allá de si está cogobernando o no el país con su esposo. Más allá de si quiere postular en el 2016, lo que debemos preguntarnos es: ¿debemos oficializar el papel de Primera Dama ─actualmente un título protocolar no oficial─ como un cargo con las responsabilidades de un típico funcionario gubernamental? ¿O debemos eliminar de una vez por todas este título que encorseta la vida y aspiraciones de un ser humano, solo por ser “la esposa del presidente”? Esposada casi literalmente. Si tomamos la primera decisión entonces evitaríamos los vacíos legales que se producirían si Nadine Heredia empieza a tomar decisiones de carácter gubernamental. Si ella quiere tomar decisiones, muy bien, pero que estén dentro de los parámetros legales. Es decir, que se modernice y oficialice el cargo de Primera Dama. 

Si tomamos la segunda decisión, entonces podríamos acabar con un cargo innecesario que no tiene razón de ser. Pilar Nores abandonó el rol en los últimos años de gobierno. Y no se sintió su falta. A Eliane Karp el partido la escondió tras sonados enfrentamientos con el periodismo y otros políticos. De Keiko Fujimori ni hablar. 

Eliminemos el cargo de Primera Dama. Si Nadine Heredia o la pareja de un futuro presidente o presidenta quiere mayor protagonismo y aportar políticamente al país, pues que asuma un ministerio, viceministerio u otro cargo, obviamente si tiene las capacidades requeridas. Un cargo con responsabilidades y sanciones. Sería mucho más transparente y saludable para el país.



1 comentario:

  1. Recién leo tu artículo y, con demora, te hago una precisión: cuando el 2006 asume el gobierno Alan García, existía el "despacho de la Primera Dama", creada por Toledo, con asignación de fondos del Presupuesto Público y personal asignado.

    Antes de ocupar el cargo de "Primera Dama", Pilar solicitó que se elimine el despacho y nunca recibió ningún fondo público. Por lo tanto, no es exacto que afirmes que Pilar "abandonó el rol en los últimos años de gobierno", sin precisar que se alejó de su presencia protocolar, y que ella, en la práctica eliminó "el cargo de Primera Dama", como tú pides.

    En el plano de la opinión, me parece que la preponderancia otorgada a Nadine se debe más al estilo gris de Ollanta, que aparece teniendo posiciones menos consistente que ella, que "influiría" como su asesora personal. Con Pilar sucedió lo inverso, sus opiniones se empequeñecían frente al ego colosal, que despreciaba las ideas que no brotaban de su cerebro.

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