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17 mayo, 2012

Ollanta Humala, el presidente fantasma



“Una cosa es con guitarra y otra con cajón”, decía el Ollanta Humala presidente en las primeras semanas de su gobierno. Con este cliché intentaba defenderse de las críticas ante las primeras medidas que empezaba a dictar y que contradecían notablemente el discurso del Ollanta Humala candidato de meses anteriores. Sin embargo esa explicación acriollada ya no basta. Ya no es suficiente. El Perú se está acostumbrando de manera peligrosa a que sus políticos no sean consecuentes en sus discursos y sus acciones. Los políticos continúan faltándole el respeto a la coherencia que debe existir entre el pensamiento, el discurso y la acción. Y obviamente eso tarde o temprano les cuesta una factura política.

04 mayo, 2012

Nueve meses de Humala: ¿fórceps o parto natural?


Este 28 de abril se cumplieron nueve meses desde que Ollanta Humala asumió la Presidencia de la República. Nueve meses es una cifra simbólica. En los seres humanos es el momento donde la gestación llega a su final. Hablando a un nivel gubernamental, nueve meses es el tiempo suficiente para haberse quitado las cadenas de sus predecesores y alejarse de las inercias políticas y administrativas. Cabe preguntarse entonces: ¿El gobierno de Humala tendrá un buen parto natural, políticamente hablando? ¿O más bien se necesitará una cesárea de emergencia y usar unos fórceps para apurar el parto? Más importante aún: ¿qué nacerá de este embarazo, sabiendo las idas y venidas programáticas que ha realizado el partido de gobierno?

24 abril, 2012

POBREZA EN PERÚ: "Hay crecimiento económico pero su distribución no es equitativa"


Las declaraciones del Bill Gates, fundador y magnate de Microsoft, levantó polvo en nuestro país. Él cuestionó que España siga ayudando al Perú, argumentando que nuestro país ya es considerado un país de ingresos medios, con 10 mil dólares de renta per cápita. 

La abogada y especialista en seguridad alimentaria del Centro Peruano de Estudios Sociales CEPES, señala que es cierto que "existe un crecimiento económico, pero la distribución del mismo no es equitativo". Esto se debe a que el Estado no ha invertido en la sierra y selva del país. 

"El desarrollo ha sido destinado a la costa, pero la pobreza existe y persiste en la sierra y Amazonía del país", dice Iris Camacho. Según la especialista del CEPES, en la ciudad de Lima existe una percepción equivocada de la realidad del país, "piensan que todo está bien, sin embargo regiones como Huancavelica, Apurímac y Huánuco, presentan mayores índices de vulnerabilidad ante la seguridad alimentaria". 

Esta situación es más evidente en los niños. Por ejemplo según el Ministerio de la Mujer y Poblaciones Vulnerables, Mimdes, el 25 por ciento de los niños menores de 5 años sufren de anemia. Otro dato importante es que según el Instituto Internacional de Investigación sobre políticas alimentarias, IFPRI, en un ranking entre 130 países, el Perú ocupa el puesto 52 del peor nutrido.

16 abril, 2012

¿La tierra para el que tiene más plata?

Caricatura de Carlín (Diario La República)

Solo te acuerdas los pequeños agricultores peruanos cuando viene un nuevo Mistura. Alabas el trabajo de un agricultor solo cuando ves a un chef hablar sobre lo importante que es la papa peruana. Y lo compartes alegremente en tu Facebook. Pero el resto del año están ausentes de tus redes sociales y conversaciones. Te das cuenta de las agricultoras y agricultores cuando en los noticieros ves que han perdido sus cultivos por las lluvias o inundaciones, y lo primero que piensas: “van a escasear los alimentos y van a subir los precios”. Te acuerdas de los agricultores cuando ─desesperados por no ser escuchados por las autoridades─ bloquean alguna carretera pidiendo mejores condiciones al gobierno. Y lo que piensas es: “que vaya la policía y los lleve a la cárcel por bloquear a los buses en la carretera”. En el fondo no te importa el campo ni lo que les pase a miles de familias que se dedican a la agricultura. Salvo que sus problemas te afecten directamente. Por ejemplo en el acceso a tu acostumbrado lomo saltado o tu cebiche de fin de semana. “No puede ser. Hay que apoyar a los agricultores, no nos podemos quedar sin el arroz con pollo”, dirías. 

Uno de aquellos problemas que te niegas a ver es sobre la falta de tierra para cultivar alimentos que enfrenta en la actualidad la pequeña agricultura. Los pequeños propietarios están perdiendo sus tierras o no están accediendo a nuevas tierras para seguir desarrollando su actividad. Un caso ejemplar es la actual subasta de tierras del Proyecto Olmos, que fue retratado certeramente por Carlín, en una caricatura que reproduzco en esta columna. 

Muchos opinólogos neoliberales pretenden negar y tapar de manera casi desesperada, lo que es un hecho a gritos: que el Perú está viviendo una tendencia hacia la neolatifundización, con todas las distorsiones sociales y económicas que eso conlleva. Es decir, estamos en medio de un proceso de concentración de tierras en pocas manos, muchas veces ligado a características de acaparamiento. Para comprobar esta tendencia, las cifras no deben tomarse en un consolidado nacional, sino que debe enfocarse a una zona particular: la costa peruana, donde la tendencia es más fuerte. Analizar y comparar las cifras solo a un nivel nacional, es pretender manipular y esconder algunas conclusiones. 

Las últimas cifras agrarias que tiene el país son las del último censo agropecuario de 1994. Allí se establecía que las áreas de cultivo bajo riego en la costa bordeaban las 780 mil hectáreas. Según el censo, todas las unidades agropecuarias eran menores a las mil hectáreas. Sin embargo, ahora se terminarán de incorporar las 78 mil nuevas hectáreas de los proyectos de irrigación de Chavimochic y de Olmos, con lo cual las unidades agropecuarias con más de mil hectáreas aumentarán, y concentrarán la quinta parte de las tierras agrícolas de la costa. La quinta parte. Y son tierras donde no se está cultivando necesariamente alimentos para la demanda nacional, sino cultivos para biocombustibles o hacia la exportación. Una política neolatifundista promovida por los gobiernos de los últimos 20 años. 

El primer argumento que se esgrime para defender los latifundios agroindustriales de 10 mil, 20 mil o 30 mil hectáreas es que es la “única” o la “mejor” manera de realizar cultivos de agroexportación. Eso es una mentira más grande que todas las tierras compradas por el grupo Gloria. Los productores cafetaleros que en promedio poseen entre 2 a 3 hectáreas han demostrado que se puede hacer muy buena agricultura de exportación. Y esa oportunidad también la deberían tener otros miles de pequeños agricultores a través de políticas gubernamentales de asociatividad. Entonces surgen dos preguntas: ¿Por qué no se promueve fuertemente estás medidas de asociatividad de los pequeños agricultores? La otra pregunta más preocupante es: ¿Por qué se sigue defendiendo el monopolio de tierras de estas grandes empresas agroindustriales como Gloria, Romero, Oviedo, Camposol y Maple? 

A estas empresas no solo se les otorgan cuantiosos beneficios tributarios, sino que también se le venden tierras baratas que han sido subsidiadas por el Estado Peruano. Osea con la plata de todos. En la primera subasta de tierras de Olmos, cada hectárea de tierra se vendió a las empresas postoras a 5 mil dólares americanos. Sin embargo, esta hectárea eriaza y ganada por el Estado nos costó a todos los peruanos la suma de 20 mil dólares (según lo habría confirmado el propio Fernando Cillóniz, presidente del Comité de la Subasta de Tierras de Olmos). ¡Y se la vendemos barata a los grupos empresariales a solo 5 mil dólares! Cualquier economista con dos dedos de frente diría que el Estado hace una mala inversión. Pero extrañamente en el caso del proyecto Olmos no dicen ni pío. 

Acá no estamos hablando de corporaciones “malvadas” o que ya no deban existir. Lo que estamos hablando es que dichas corporaciones no necesitan 10 mil o 20 mil hectáreas para hacer agricultura a gran escala. Pueden hacerlo con mucho menos hectáreas. Lo contrario es simplemente acaparamiento de tierras. Tampoco estamos hablando de apoyar a un minifundio con tierras fragmentadas que son económicamente insostenibles, sino de promover una política de asociatividad dirigida a la pequeña agricultura, sector primordial en el abastecimiento de alimentos del país. Para tu lomo saltado y tu arroz con pollo. 

Que las oportunidades de acceder a nuevas tierras agrícolas también la tengan los pequeños y, porque no, los medianos agricultores. Que las tierras no sean para el que tiene más plata. ¿Por qué les niegan esa oportunidad? ¿Qué hay detrás de esa discriminación? Y en el caso de Olmos ¿dónde quedó la palabra favorita del presidente Humala?





13 abril, 2012

Gestión de Riesgo para prevenir los desastres


Los huaycos y las intensas lluvias han afectado a miles de personas, porque sus casas han sido arrasadas por las aguas y han perdido gran cantidad de hectáreas de sembríos. Esta situación es recurrente en nuestro país. ¿Existe una gestión de riesgo para prevenir estos desastres?

El sociólogo Pedro Ferradas, experto en Cambio Climático de la Ong Soluciones Prácticas, manifiesta que las autoridades piensan que el desastre es sinónimo de emergencia al que se debe responder, pero nunca piensan que lo más importante es prevenir y reducir los riesgos. "Lamentablemente mientras tengamos una cultura emergentista y no una cultura de prevención estaremos lamentando la ocurrencia de los desastres que se pueden evitar" acotó. 

Pedro Ferradas también señala que muchas de las autoridades son nuevas y no conocen las medidas de prevención de riesgo. Eso se debe a que dichos cargos son políticos y no técnicos. "Cuando empieza la nueva gestión municipal, se empieza de cero, entonces no hay un capital acumulado de técnicos con experiencia y conocimiento en gestión de riesgo, caso contrario ocurre con las juntas de regantes. Informo además que actualmente en 13 regiones del país se han formado redes de gestión de riesgo que están integradas por los representantes de la sociedad civil, ongs, y los gremios de los agricultores". 

Por ultimo el Sociólogo, Pedro Ferradas, dijo que los desastres tienen causas sociales y no naturales y que falta información y capacitación de las autoridades.



09 abril, 2012

Mad Max selvático y La Hora del Planeta



“¿Has visto Mad Max?”, me preguntó el ingeniero que me acompañaba en el viaje. La respuesta ─para un cinéfilo como yo─ obviamente era sí, pero no dejó de sorprenderme la peculiaridad de la pregunta, especialmente por el lugar donde nos encontrábamos: en medio del río Urubamba, luego de estar viajando durante varias horas en uno de los conocidos botes “pongueros” que surcan los ríos de la selva. “No es tan exagerado como Mad Max, pero en la selva el tema del combustible es parecido. No hay una guerra por la gasolina pero sí hay una tensión alrededor de ella, porque todo aquí depende del acceso a la gasolina”, me explica con marcado acento de la selva, mi compañero de viaje. 

¿Es válida la comparación? Para empezar, sí es cierto que la gasolina y el petróleo son estratégicos y al parecer irremplazables para el desarrollo de las actividades económicas y sociales en los distritos y comunidades de la Amazonía, especialmente en aquellos más alejados de las grandes ciudades. “La gasolina mueve todo”, me dice el ingeniero. El combustible es fundamental para las comunidades indígenas. Por ejemplo para los vehículos de transporte, como los peque-peque o las chalupas, único medio para viajar a otras comunidades. 

En otros casos, la gasolina es necesaria para ir al mercado más cercano y satisfacer la necesidad básica de comprar alimentos, ropa o un simple jabón. En todo está involucrado el acceso al combustible. Sin embargo los precios de la gasolina siguen siendo marginatorios para las familias. “El precio del galón es 15 soles. Es muy caro, pero qué más podemos hacer”, se pregunta de manera retórica uno de los conductores de peque-peque que nos cruzamos en el río Urubamba. 

La gasolina también es primordial para las empresas involucradas en el proyecto del gas de Camisea. A lo largo del Urubamba y de otros ríos de Ucayali, el tráfico ha aumentado considerablemente. Ya se ha vuelto común observar a las innumerables embarcaciones que traen y llevan equipos, insumos y maquinarias vinculadas a Camisea. Un efecto colateral del incremento del tráfico lo está sufriendo la pesca, ya que hay una escasez de peces en los ríos. “Las lanchas hacen mucho ruido y los peces parece que se espantan. Ya no pescamos tantos como antes”, me cuenta una dirigenta indígena de la comunidad Yine, en el distrito de Sepahua. Menos peces, menos alimentos, más problemas de desnutrición. 

Más allá de estar hablando de gasolina o petróleo, al final de cuentas de lo que se trata es del acceso a la energía. Es decir, que cientos de miles de peruanas y peruanos tengan acceso a la energía como cualquier ciudadano. La energía como motor de desarrollo. Un acceso que debe ser democrático, equitativo y ambientalmente sostenible. Sin embargo eso no está sucediendo. En pleno siglo 21, muchas comunidades siguen viviendo en épocas pre-Edison ya que carecen del servicio básico de electricidad. La única manera contar con energía es si acceden a paneles solares que cuestan entre 1000 a 1500 soles ─cifra que para muchas familias indígenas es inalcanzable─ o usando pequeños grupos electrógenos en base a gasolina. Existen otros distritos donde existe el servicio, pero la electricidad llega solo en la noche y por algunas pocas horas. Ahí la hora del planeta (apagar la luz como protesta simbólica) se hace todos los días y a la fuerza. 

La falta de energía trae problemas no solo en los servicios de salud, educación o acceso a la información, sino que también impide el desarrollo normal de pequeñas actividades industriales que podrían beneficiar a la población. La falta de energía significa cero oportunidades de desarrollo para los pobladores de la selva. Muchos de ellos parecen resignados a que la energía no sea distribuida de manera equitativa, y que la mayor parte esté en manos de las grandes corporaciones. 

Hace unos días, y apropósito del gas de Camisea, el presidente Humala anunció gas barato para todos los peruanos. En la actualidad, sobre el tema del gas, se vive una paradoja. A pesar que el gas de Camisea se produce en la selva y se anuncia que llevará energía barata al país, en los propios distritos y comunidades de la selva el gas se vende a precios exorbitantes, e incluso más caros que en la ciudad de Lima. Un balón de gas en el distrito de Sepahua puede llegar a costar 47 soles, Muchas familias siguen utilizando leña para cocinar sus alimentos, mientras ven como el gas de Camisea, que se encuentra a un solo paso de sus localidades, abastece de energía al resto del país menos a ellos. 

¿Existen otras alternativas de energía? Muchos especialistas en cambio climático anuncian el final de los combustibles fósiles y que en unas décadas podríamos estar viviendo situaciones semi-apocalípticas por la lucha de energía. ¿Serán parecidas a Mad Max o es una exageración? Lo cierto es que el mundo se ha vuelto extremadamente dependiente de la producción y uso de combustibles fósiles. Nuestro modo de vida es adictivo a los combustibles fósiles. Desde las grandes industrias y megaciudades que causan los gases de efecto invernadero hasta en el intensivo uso de los automóviles, los celulares último modelo que cambiamos cada seis meses e incluso la laptop con la que escribo este artículo. Un estilo de vida difícil de abandonar que está agravando el cambio climático en el mundo. Cambios que incluso ya se sienten y están afectando a comunidades tan remotas como Sepahua. “El sol está quemando más que en otros años. Los cultivos se mueren rápido”, me cuentan en varias comunidades. Ellos no han sido los causantes ni responsables del cambio climático pero sin duda son los más afectados porque se pone en peligro su mismo modo de subsistencia. El único que tienen. 

¿Debemos empezar a buscar otras alternativas a la gasolina, es decir a los combustibles fósiles? ¿La alternativa es cambiar de modo de vida? ¿Será tarde para hacerlo? No lo sé. Lo único que sé es que mientras millones de personas en el mundo celebran o conmemoran la Hora del Planeta ─un acto meramente simbólico─, en una remota comunidad yine de Ucayali, un niño indígena prenderá una vela porque no cuenta con panel solar, su padre irá al bosque a cortar leña porque su familia no puede comprar un balón de gas, y su madre no podrá transportarse en peque-peque porque el precio de la gasolina es muy caro. ¿Quién dijo inclusión? 


Sepahua, 30 de marzo 2012






02 abril, 2012

La cultura de prevención y los peruanos - Federico Arnillas



"El Estado Peruano no ha contribuido a generar una cultura de prevención" afirma de manera categórica Federico Arnillas, presidente de la Mesa de Concertación de la Lucha contra la Pobreza. Esta quizá sea la respuesta a la crítica situación que se repite año tras año en nuestro país: los desastres impactan de manera terrible pero los peruanos hasta ahora no aprendemos la lección.

"Ni en la reconstrucción ni en la prevención estamos con todas las antenas puestas", asevera Arnillas. También existe otro enfoque dañino en el tema de gestión del riesgo, especialmente en la conductas de política pública de muchas autoridades locales y regionales. Arnillas describe algunas de estas actitudes. "Muchos dicen que el prevenir no da tantos dividendos como el reconstruir. ¿Para qué vas a prevenir? Mejor que ocurra el desastre y luego ya vienes con la emergencia, haces un poco de parafernalia y show", revela.

Otra autocrítica que deberíamos hacer los peruanos es que iniciamos las campañas de prevención demasiado tarde. "Es un tema de control ciudadano. Por ejemplo, si estamos en octubre, deberíamos estar presionando para ver qué está pasando con la limpieza y mantenimiento de cauces".

Sin embargo la principal dificultad que se vive en el país es la falta de presupuesto. "Los municipios no tienen dinero suficiente para poder responder a las fenómenos naturales. Los municipios locales y provinciales son los líderes del sistema de Defensa Civil en su ámbito, sin embargo en muchos de los casos no ocurre eso", afirma el presidente de la Mesa de Concertación de la Lucha contra la Pobreza.



24 marzo, 2012

Subasta sin gloria



Una seria irregularidad empañó la reciente subasta de tierras del proyecto de irrigación Olmos: un acaparamiento de tierras que involucra a un poderoso grupo económico el Grupo Gloria, infringiendo de manera evidente las reglas de la subasta y poniendo en duda su transparencia. Y todo ello sucedió bajo la pasiva mirada del gobierno regional de Lambayeque y del Comité de la Subasta de Tierras de Olmos. Cuando el pasado 9 de diciembre se realizó la esperada subasta, las bases vigentes establecían una condición importante: que un postor podía comprar lotes en un solo sector de los tres que estaban en subasta. Esta regla impedía que un solo inversionista o grupo económico acaparare todas las tierras del proyecto Olmos.

Sin embargo, ese día, el Grupo Gloria se adjudicó tierras en más de un sector, a través de otra empresa, vinculada al grupo: la Corporación Azucarera del Perú (Coazúcar).

Diez fueron las empresas que se adjudicaron las 19 mil 900 hectáreas de la primera subasta de tierras de Olmos. Coazúcar obtuvo 11 mil 100 hectáreas en el sector A; Gloria S.A., 4 mil 500 hectáreas en el sector B; mientras que las otras ocho empresas se repartieron las 4 mil 300 hectáreas restantes. Es decir, el Grupo Gloria se adjudicó 15 mil 600 hectáreas en dos sectores diferentes, a pesar de que las bases claramente lo impedían. Para el abogado Jaime Escobedo, coordinador del Observatorio de Tierras e investigador del Cepes, dicho grupo económico utilizó la argucia de dos personas jurídicas distintas, vulnerando las condiciones de la subasta. «Si un postor puede crear diferentes personas jurídicas para acaparar lotes en más de un sector, entonces ¿para qué poner esta regla, si va a ser tan fácil sortearla?», se pregunta Escobedo.

El congresista José León Rivera es más severo. «Todo esto habla de que con ellos [el Grupo Gloria] no se mete la justicia ni la autoridad regional, porque tienen poder económico. Esto demuestra cómo funcionan las cosas cuando el poder económico está por encima de cualquier norma o autoridad. Si mañana un empresario del agro quiere comprarse todo Tacna o Moquegua, puede hacerlo », advirtió el presidente de la Comisión Agraria del Congreso.

Gran parte de la responsabilidad recae en el Comité de la Subasta de Tierras de Olmos, que actuó con desidia al permitir que el Grupo Gloria compre tierras en más de un sector. Al ser consultado sobre la irregularidad, el presidente de dicho comité, Fernando Cillóniz, confirmó en un primer momento su desconocimiento, pero luego defendió el argumento de que son dos postores con personas jurídicas distintas.

«Yo preferiría que las tierras de Olmos estén en varias manos y no solo en una; sin embargo, hubo pocas empresas interesadas en la subasta; incluso, han sobrado tierras. Yo prefiero la concentración de tierras al abandono», argumentó Cillóniz. Más aún, no descartó que el Grupo Gloria y sus subsidiarias participen nuevamente en la segunda subasta de las tierras de Olmos, que se realizará en marzo. En efecto, ahora han modificado las reglas de la subasta: un postor ya no estará impedido de comprar lotes en más de un sector, lo cual evidentemente favorece un mayor acaparamiento de tierras por parte de las corporaciones agrícolas. Intentamos comunicarnos con representantes de la empresa para obtener su versión, pero se abstuvieron de hacer comentarios.

El gobierno regional de Lambayeque tiene ahora la responsabilidad de dar explicaciones sobre esta irregularidad. Sin embargo, este hecho es solo una muestra más del actual proceso de concentración y acaparamiento de tierras que se vive en el país. «Existe un componente de poder. Quien tiene más tierras está en mejor posición de imponerse. Lo que ha pasado es que el Grupo Gloria se sentía seguro de que podía comprar tierras en más de un sector y que nadie iba a reclamar », expresa finalmente el abogado Escobedo. Una vez más se comprueba que en el Perú las reglas no se aplican para los que gozan de gran poder económico.

19 marzo, 2012

CONSULTA PREVIA: "Existen presiones para apurar la aprobación del Reglamento"



El borrador del Reglamento de la Ley de Consulta ─que será aprobado de manera apresurada por el Poder Ejecutivo─ perdió legitimidad porque solo fue avalado por dos de las seis organizaciones indígenas que participaron en las reuniones de la Comisión Multisectorial.

Según el abogado y directivo de la Fundación Ecuménica para el Desarrollo y la Paz (FEDEPAZ), Javier Jahncke, existen varias observaciones al Reglamento. Temas como el consentimiento y la definición de los sujetos de consulta, motivaron varios desacuerdos. La última palabra y decisión la seguirá teniendo solamente el Ejecutivo, acotó Jahncke.

Reveló que fue evidente la presión recibían los funcionarios del viceministerio de interculturalidad, para aprobar sí o sí el Reglamento de la Ley de Consulta. "En un día terminamos de revisar un capítulo entero del Reglamento. Querían terminar lo mas rápido posible y las organizaciones indígenas reclamaban por un mayor debate, sin embargo nunca las escucharon", detalló el directivo de FEDEPAZ.

Pero, ¿qué pasará cuando se apruebe el Reglamento? "Se pueden agudizar los conflictos, en especial los relacionados a la explotación de nuestros recursos naturales. Si se aprueba el Reglamento, los indígenas no acatarán esta norma, por eso queda claro que el remedio será peor que la enfermedad", dijo Javier Jahncke.



18 marzo, 2012

¿El fenómeno La Niña regresó al Perú? - Responde el Senamhi



En los últimos días, algunas regiones del país que son vulnerables, están sufriendo el impacto de diversos fenómenos naturales como el desborde de los ríos. ¿Estos fenómenos naturales son producto del fenómeno La Niña? Ena Jaimes, directora de climatología del Servicio Nacional de Meteorología e Hidrología, Senamhi, menciona que en la actualidad existe un enfriamiento de las aguas en el Pacífico Central y que está catalogado como ´La Niña´. Sin embargo en el Pacífico Sur la situación es diferente. 

Conocemos que año tras año los desastres se incrementan en el país y las pérdidas materiales son grandes. Si sabemos que ocurrirá cada año ¿porque no se toman las medidas necesarias de prevención? La ingeniera Jaimes indica que existe una falta de comunicación con los principales actores en las zonas de desastre, como por ejemplo los gobiernos locales. A esto se suma que no tenemos una cultura de prevención ante desastres, debido a la falta de educación en el tema. Por ejemplo se debe enseñar desde el colegio cuándo son los periodos de lluvias más intensos y de esa manera estar preparados para construir fuertes defensas ribereñas y ayudar a reducir los desastres.




14 marzo, 2012

MUJER RURAL: La discriminación de género en el campo


No se puede hablar o escribir de la situación de la mujer rural sin tratar al mismo tiempo el tema de las relaciones de género existentes en el campo. Y hay muchos temas por hablar. Desde la labor estratégica de la mujer agricultora para garantizar la seguridad alimentaria hasta la violencia de género que viven las mujeres en el campo. 

Sin embargo, un problema estructural continua de manera persistente en el país: la discriminación de género en el campo. Un informe de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación, FAO ─sobre las inequidades que se presentan en el empleo rural y agrícola─ alerta sobre los menores beneficios que reciben las mujeres del empleo rural, en comparación a los salarios o ganancias que reciben los varones. Muchas mujeres que trabajan en empresas agroindustriales reciben no solo bajos sueldos, en medio de empleos informales, sino también tratos infrahumanos. 

¿Qué es lo que pasa? La pregunta puede parecer sencilla de responder: Las dinámicas económicas y sociales en el sector rural están caracterizadas por roles de género muy diferentes. Las mujeres agricultoras trabajan en el campo pero son muy pocas las que son conductoras de un predio o dueñas de un título de propiedad. Según el censo agropecuario de 1994, sólo el 4.7% de las agricultoras contaba con un título de propiedad registrado, a diferencia del 14.7% de hombres que sí lo tenían. Otro ejemplo de exclusión es en la comercialización de los cultivos, que es asumida por los varones, limitando así la autonomía económica de las mujeres rurales. Estos roles diferenciados de género se presentan desde la infancia. 

División sexual del trabajo 

A pocos kilómetros del valle de Pisco, se encuentra la irrigación Cabeza de Toro, donde se cultiva principalmente el algodón. Hace un par de años realicé una investigación en ese valle algodonero. Al igual que en otros valles agrarios, en la irrigación Cabeza de Toro, todos los integrantes de la familia se dedican a trabajar en el campo. La mano de obra de los niños y niñas es muy requerida en dichos espacios. Desde los 5 o 6 años, los niños empiezan a realizar sus primeras faenas agrícolas en el campo. Labores sencillas como quitar la maleza para que no vuelva a crecer rápido, limpiar la acequia, botar las piedras, hasta ayudar en a regar los cultivos, vigilando que los cultivos hayan sido regados adecuadamente. 

A esa edad, la división sexual del trabajo en el campo no está tan diferenciada, ya que niños y niñas realizan las mismas labores. Sin embargo, al interior del hogar, los roles son diferentes a los que se observa en la chacra. Los primeros roles que se aprecian en el hogar, son precisamente las labores referidas al mantenimiento de la vivienda familiar y las actividades relacionadas a la crianza de los hijos. La mayoría de agricultores varones se encuentran fuera del hogar gran parte del día, trabajando más de 10 horas en el campo, y luego regresando a sus viviendas. Es entonces que la crianza y cuidado de los hijos recae en la madre. 

Al interior del hogar aún existe la tendencia de que las hijas apoyen a sus madres en las labores de cocinar, no solo para la familia sino también para los peones que trabajan en el campo. Fuera de la cocina, muchas niñas también se dedican a limpiar o barrer el patio. Sin embargo, estas labores no son asumidas por los niños varones, en los cuales recaen otras actividades fuera del hogar, principalmente la de buscar leña para la actividad de cocinar que realiza la madre y sus hijas. 

En muchos casos los hombres asumen la responsabilidad de conducir las labores en el campo, mientras que a la mujer se le impone el mantenimiento del hogar y la alimentación de la familia. Pero no solo eso, sino que en sus horas libres la esposa y los hijos deben ayudar en tareas complementarias a la actividad del varón en la chacra. En otros casos, los varones abandonan el trabajo en el campo por otras actividades remuneradas, principalmente en las ciudades. El ministerio de Agricultura calcula que dos millones 110 mil mujeres se dedican a las actividades agropecuarias en el Perú, cifra que representa el 42 por ciento del total de trabajadores del sector, es decir cinco millones 24 mil 000 peruanos. Un proceso de feminización de la agricultura. 

La división sexual del trabajo en el campo peruano tan solo replica los roles diferenciados de género que las familias agricultoras han transmitido durante generaciones. Las madres encargadas de la crianza de los hijos durante gran parte del día y a lo largo de toda la infancia, son las primeras que educan a sus hijos replicando los roles impuestos por la actual sociedad patriarcal. Los únicos roles que conoció y aprendió sobre la crianza de los hijos. 

La división sexual del trabajo se verbaliza cuando los varones agricultores crecen pensando que las labores domésticas “son poca cosa y que ellos que son hombres no pueden hacer esas cosas.” Estos roles diferenciados de género siguen replicándose y las mujeres continúan siendo discriminadas del ámbito de comercialización de los cultivos ─donde se encuentra la gestión del dinero─ y de la participación política en los gremios agrarios, donde se toman las decisiones sobre el futuro de la comunidad. 

Por eso es urgente y necesario realizar un cambio en los roles diferenciados de género. Un cambio donde se sensibilice a los hombres sobre los beneficios empoderar política y económicamente a las mujeres. Algunas propuestas plantean que una equidad de género necesita una redistribución de responsabilidades. Que exista una mayor participación de la mujer en empleos con una remuneración justa, o incluso en la comercialización y negociación de la cosecha. Esto debe realizar de manera paralela a una mayor participación de los hombres en la crianza de los hijos así como las labores actuales que realizan las mujeres en el hogar. Y de igual manera que se promueva una mayor participación política de la mujer rural peruana en sus gremios agrarios o campesinos. Luchar contra la discriminación de género en el campo es una deuda que nuestra sociedad, al parecer, aún no ha iniciado.


08 marzo, 2012

¿DERECHO A COMER RICO? : EL PERU ESTÁ DESNUTRIDO




Quizá deberíamos cambiar la frase del famoso comercial de Marca Perú: “Tienes derecho a comer rico”, por una pregunta más realista, de tinte dramático y sin tanto megáfono: ¿Tienes alimentos para comer? La respuesta sería como sacarle la venda de los ojos a muchos que aún siguen creyendo que el Perú va camino a su ansiado “primer mundo”. ¿Todavía sigues creyendo que los “pobres” son una especie en extinción y que solamente son casos aislados en Perú? Bueno, si sigues creyendo eso, es que estás viviendo en una burbuja.

La prueba más contundente de que el Perú todavía sigue teniendo niveles comparables a los de un país africano (sin agraviar a los habitantes de dicho continente), pues son las cifras alarmantes, escandalosas y deprimentes sobre la desnutrición crónica en nuestra población infantil.

En la actualidad el Perú, a pesar de su Marca, sus chefs, sus TLCs y sus megaconciertos musicales, tiene un 24% de desnutrición infantil. Es decir, más de 700 mil niños sufren ese problema, según cifras de la ONG Save the Children. ¡700 mil!. Y lo más grave ocurre en el sector rural. Si tú pertenecieras a una familia de una zona rural, tu hijo o hija al nacer tendría un 40% de posibilidades de sufrir desnutrición crónica. ¿Y si naciera en la ciudad? Pues las posibilidades se reducen a 14%, según las cifras del MIDIS. Una diferencia desigual e indignante, y otra muestra de cómo trata el Estado a la población rural. Gobiernos y autoridades de turno han discriminado durante décadas a sus propios compatriotas, principalmente quechuahablantes. Claro, el Ministerio de Economía elabora sus propias cifras sobre desnutrición crónica, y –cómo no es de extrañar- las cifras son menores. Afirman que un niño nacido en el 2011, tiene solo el 9% de posibilidades de sufrir desnutrición crónica y que la cifra está bajando.

Cifras más o cifras menos, lo cierto es que para varias instituciones internacionales que analizan el tema de la desnutrición, el Perú no se diferencia de otros países donde ocurre lo mismo, como Nigeria, Bangladesh, y Pakistán. Coincidentemente estos países también han tenido un crecimiento, si nos fijamos solo en las cifras macroeconómicas. Sin embargo, la riqueza también está siendo mal distribuida en dichos países y sus tasas de desnutrición infantil siguen siendo muy altas. Y es alarmante porque un niño desnutrido sufre efectos irreversibles en el desarrollo de su cerebro y obviamente en su intelecto.

Más allá de analizar los limitados programas de asistencia social y de entrega de alimentos a familias pobres, en el aire flotan varias preguntas: ¿Está funcionando la Estrategia Nacional de Seguridad Alimentaria 2004-2015 que se creó hace 8 años? ¿O se ha convertido en un simple saludo a la bandera y un documento que se está empolvando en los cajones de algún escritorio gubernamental?

Sin presupuesto, sin recursos humanos y sin voluntad política, una estrategia nacional no podrá funcionar ni ser bien aplicada. Si aún tenemos una alta tasa de desnutrición crónica infantil, eso es una evidencia de que los programas sociales y la Estrategia Nacional de Seguridad Alimentaria (que se inició en el 2004), están perdiendo la batalla contra la desnutrición y el hambre en el país. No han conseguido un impacto trascendente en los índices nutricionales.

El concepto más conocido de seguridad alimentaria es sencillo: que las personas tengan acceso seguro -y en todo momento- a alimentos suficientes que les permitan obtener una vida saludable. En el Perú no existe eso para todos. Creo que debemos empezar a entender que la inseguridad alimentaria es una amenaza latente para las familias de las zonas rurales y que se puede extender al resto del país. ¿O acaso queremos que la desnutrición también forme parte del atractivo de Marca Perú?




28 febrero, 2012

Consulta Previa: "No hay reglamento si no hay modificatoria de la Ley"


Las organizaciones indígenas se han pronunciado: "No hay reglamento si no hay modificatoria de la ley". El Pacto de Unidad que está integrado por las principales organizaciones indígenas (Aidesep, Conacami, CNA y Onamiap) planteó al Congreso la modificatoria de la Ley de Consulta Previa. 

Como se recuerda esta norma fue aprobada el 7 de setiembre del 2011 por el presidente Ollanta Humala. Antolín Huáscar, presidente de la Confederación Nacional Agraria, CNA, señaló que en las reuniones de los talleres macroregionales, seis en total, no contaron con las facilidades logísticas, lo que originó el malestar de los participantes. 

"Nos hemos sentidos discriminados, pero creemos que fue por falta de experiencia de los funcionarios del Indepa", dijo. En otro momento de la entrevista, Antolín Huáscar precisó que los artículos en cuestión son el número 7 y el 15, así como la segunda disposición complementaria de la Ley de Consulta Previa porque atentan contra lo establecido en el Convenio 169 de la OIT. 

"Las organizaciones indígenas no cuestionan la validez de la norma, sino que están observando algunos artículos para que se modifiquen y de esta manera se tenga una Ley de Consulta que cuente con el respaldo de los pueblos indígenas", indicó el dirigente de la CNA. Sobre el artículo 15, dijo que la decisión final sobre la aprobación de la medida legislativa o administrativa le corresponde al gobierno, entonces "para qué se hace una Ley de Consulta si el gobierno tiene que decidir y no aceptará la autodeterminación del pueblo", se pregunta el dirigente. 

Las organizaciones acordaron otorgar al Gobierno un plazo de 30 días para que se elabore un texto sustitutorio de la Ley de Consulta. En caso contrario procederán a recoger firmas para solicitar la inconstitucionalidad de la norma.


27 febrero, 2012

CONSULTA PREVIA: Con aval o no de indígenas, aprobarían Reglamento de Ley



La decisión estaría tomada. Las autoridades del Gobierno central que participaron con las organizaciones indígenas en los talleres macroregionales, aprobarían sí o sí el Reglamento de la Ley de Consulta Previa. Así lo advierte el abogado Pedro Castillo, investigador del Centro Peruano de Estudios Sociales (CEPES), especializado en el tema de la Consulta. 

Afirma que desde un inicio las reuniones para la elaboración del reglamento fueron calificadas por los funcionarios del viceministerio de interculturalidad como solamente informativas y no de consulta. Pero ¿por qué están cuestionando el Reglamento de la Ley de Consulta? 

Pedro Castillo señala que la Ley de Consulta, aprobada por el Gobierno del Presidente Ollanta Humala, no recoge los principios básicos del Convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo, OIT. Las objeciones a la Ley de Consulta y su Reglamento están dirigidas a los artículos relacionados a sujetos de consulta, decisión, y revisión de concesiones anteriores. 

En el caso de sujetos de consulta, no está claro que las comunidades campesinas y nativas serán consideradas como pueblos indígenas. "Debe precisarse mejor esté artículo. Las comunidades han cambiado en el tiempo, han regulado su comportamiento pero siguen manteniendo su identidad. El artículo 7 desaparece a las comunidades campesinas", advirtió Pedro Castillo. En otro momento de la entrevista Castillo manifestó que los talleres macroregionales no fueron ordenados y no se contó con la logística necesaria.


24 febrero, 2012

Cinco razones para postergar el reglamento de la Ley de Consulta


UNO. El proceso de elaboración del reglamento de la Ley de Consulta ha sido apresurado, en un ambiente raro, desnudando la falta de experiencia de los funcionarios que organizaron los talleres macroregionales donde se discutió el borrador del reglamento. Los talleres tuvieron serios problemas logísticos que causaron la incomodidad de las delegaciones indígenas. Desde las precarias condiciones de hospedaje hasta la ineficiente metodología de trabajo para realizar los talleres. No hubo una discusión profunda sobre el reglamento. Todo esto llevó a que varias organizaciones indígenas empezaran a dudar de la buena fe del Estado. A dudar si verdaderamente le importa la opinión del pueblo indígena. 

DOS. El proceso de elaboración no fue horizontal. Muchos han descrito las reuniones como verticales, fomentando una recepción pasiva de los delegados. Además, los talleres se realizaron no para consultar a los pueblos indígenas sino solamente para informar. Desde un inicio esa fue la confusión o ambigüedad en torno a los talleres macroregionales. Varios funcionarios informaron que los talleres solamente eran informativos o de simple evaluación. Y claro, no vinculante. Es decir, las delegaciones indígenas podían opinar y proponer sin que eso garantice que se les haga caso. Con voz pero sin voto. 

TRES. Ha faltado información y publicidad sobre el borrador del reglamento. No se han realizado campañas de difusión masiva dirigida a los pueblos indígenas para explicar las implicancias del reglamento. Ni la población ni los dirigentes han escuchado sobre el tema en la radio o en la televisión. Ni qué decir de los periódicos. Es un reglamento que solo se ha discutido a nivel de élite. Y para colmo los afiches elaborados por el ministerio de Cultura han infantilizado la imagen de los indígenas, utilizando caricaturas, tal como vemos en la imagen izquierda que complementa esta columna, provocando una nueva incomodidad a las delegaciones. Como si el Estado quisiera negar o invisibilizar la imagen derecha, la de la protesta. Cabe preguntarse: ¿Cuál es la imagen que tienen los funcionarios del Estado de los heterogéneos pueblos indígenas? ¿Cuáles son los prejuicios que existen en ambas partes detrás del diálogo intercultural? 

CUATRO: La Ley tiene varias carencias. Según expertos y dirigentes indígenas, la ley no responde a los estándares internacionales de los derechos de los pueblos indígenas, tal como el Convenio 169 de la OIT. Por ello algunas organizaciones proponen que se posponga la aprobación del reglamento y que primero se modifique varios artículos fundamentales y estratégicos de la Ley de Consulta. ¿Cómo aprobar un reglamento si antes no se ha terminado de corregir la ley?, se preguntan los líderes indígenas. Uno de los temas que piden modificar es el tema del consentimiento. ¿Los pueblos indígenas deben tener derecho a veto o no? Esa es la pregunta del millón. Es un pedido que –en medio de la actual coyuntura- el gobierno de Humala difícilmente aceptará. 

CINCO. Si a pesar de estos problemas, el gobierno insiste en aprobar el reglamento de la Ley de Consulta, esto significaría hacerlo sin el aval de varias importantes organizaciones indígenas como Aidesep, CNA, Conacami, y otras. Esta decisión arbitraria iría en contra precisamente del espíritu de la ley: el de realizar un diálogo de buena fe, donde las decisiones no se impongan a la mala y desafiando la opinión de las poblaciones involucradas. Para el país no es conveniente aprobar un reglamento ilegitimo y que ha sido construido a partir de un diálogo poco horizontal y con distorsiones. Apresurar su aprobación significaría provocar nuevamente la movilización social de los indígenas, y sumir al Perú en un nuevo conflicto social.