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27 julio, 2012

La gobernanza de la tierra y la necesidad de un Estado fuerte y regulador

En la actualidad existe una preocupación internacional sobre el acceso y uso de los recursos naturales, especialmente sobre la tierra. En el Perú se está debatiendo una ley para limitar la propiedad agrícola ante las tensiones sociales que provoca la reaparición de los latifundios. Hace unos días el Centro Peruano de Estudios Sociales, CEPES, y la ILC organizaron en la ciudad de Lima un taller sobre la gobernanza de la tierra. Sobre el tema entrevistamos a Annalisa Mauro, del Programa para América Latina de la International Land Coalition, ILC, (Coalición Internacional para el Acceso a la Tierra), una alianza global de la sociedad civil y organizaciones internacionales para promover el acceso seguro y equitativo a la tierra. 

04 mayo, 2012

Nueve meses de Humala: ¿fórceps o parto natural?


Este 28 de abril se cumplieron nueve meses desde que Ollanta Humala asumió la Presidencia de la República. Nueve meses es una cifra simbólica. En los seres humanos es el momento donde la gestación llega a su final. Hablando a un nivel gubernamental, nueve meses es el tiempo suficiente para haberse quitado las cadenas de sus predecesores y alejarse de las inercias políticas y administrativas. Cabe preguntarse entonces: ¿El gobierno de Humala tendrá un buen parto natural, políticamente hablando? ¿O más bien se necesitará una cesárea de emergencia y usar unos fórceps para apurar el parto? Más importante aún: ¿qué nacerá de este embarazo, sabiendo las idas y venidas programáticas que ha realizado el partido de gobierno?

16 abril, 2012

¿La tierra para el que tiene más plata?

Caricatura de Carlín (Diario La República)

Solo te acuerdas los pequeños agricultores peruanos cuando viene un nuevo Mistura. Alabas el trabajo de un agricultor solo cuando ves a un chef hablar sobre lo importante que es la papa peruana. Y lo compartes alegremente en tu Facebook. Pero el resto del año están ausentes de tus redes sociales y conversaciones. Te das cuenta de las agricultoras y agricultores cuando en los noticieros ves que han perdido sus cultivos por las lluvias o inundaciones, y lo primero que piensas: “van a escasear los alimentos y van a subir los precios”. Te acuerdas de los agricultores cuando ─desesperados por no ser escuchados por las autoridades─ bloquean alguna carretera pidiendo mejores condiciones al gobierno. Y lo que piensas es: “que vaya la policía y los lleve a la cárcel por bloquear a los buses en la carretera”. En el fondo no te importa el campo ni lo que les pase a miles de familias que se dedican a la agricultura. Salvo que sus problemas te afecten directamente. Por ejemplo en el acceso a tu acostumbrado lomo saltado o tu cebiche de fin de semana. “No puede ser. Hay que apoyar a los agricultores, no nos podemos quedar sin el arroz con pollo”, dirías. 

Uno de aquellos problemas que te niegas a ver es sobre la falta de tierra para cultivar alimentos que enfrenta en la actualidad la pequeña agricultura. Los pequeños propietarios están perdiendo sus tierras o no están accediendo a nuevas tierras para seguir desarrollando su actividad. Un caso ejemplar es la actual subasta de tierras del Proyecto Olmos, que fue retratado certeramente por Carlín, en una caricatura que reproduzco en esta columna. 

Muchos opinólogos neoliberales pretenden negar y tapar de manera casi desesperada, lo que es un hecho a gritos: que el Perú está viviendo una tendencia hacia la neolatifundización, con todas las distorsiones sociales y económicas que eso conlleva. Es decir, estamos en medio de un proceso de concentración de tierras en pocas manos, muchas veces ligado a características de acaparamiento. Para comprobar esta tendencia, las cifras no deben tomarse en un consolidado nacional, sino que debe enfocarse a una zona particular: la costa peruana, donde la tendencia es más fuerte. Analizar y comparar las cifras solo a un nivel nacional, es pretender manipular y esconder algunas conclusiones. 

Las últimas cifras agrarias que tiene el país son las del último censo agropecuario de 1994. Allí se establecía que las áreas de cultivo bajo riego en la costa bordeaban las 780 mil hectáreas. Según el censo, todas las unidades agropecuarias eran menores a las mil hectáreas. Sin embargo, ahora se terminarán de incorporar las 78 mil nuevas hectáreas de los proyectos de irrigación de Chavimochic y de Olmos, con lo cual las unidades agropecuarias con más de mil hectáreas aumentarán, y concentrarán la quinta parte de las tierras agrícolas de la costa. La quinta parte. Y son tierras donde no se está cultivando necesariamente alimentos para la demanda nacional, sino cultivos para biocombustibles o hacia la exportación. Una política neolatifundista promovida por los gobiernos de los últimos 20 años. 

El primer argumento que se esgrime para defender los latifundios agroindustriales de 10 mil, 20 mil o 30 mil hectáreas es que es la “única” o la “mejor” manera de realizar cultivos de agroexportación. Eso es una mentira más grande que todas las tierras compradas por el grupo Gloria. Los productores cafetaleros que en promedio poseen entre 2 a 3 hectáreas han demostrado que se puede hacer muy buena agricultura de exportación. Y esa oportunidad también la deberían tener otros miles de pequeños agricultores a través de políticas gubernamentales de asociatividad. Entonces surgen dos preguntas: ¿Por qué no se promueve fuertemente estás medidas de asociatividad de los pequeños agricultores? La otra pregunta más preocupante es: ¿Por qué se sigue defendiendo el monopolio de tierras de estas grandes empresas agroindustriales como Gloria, Romero, Oviedo, Camposol y Maple? 

A estas empresas no solo se les otorgan cuantiosos beneficios tributarios, sino que también se le venden tierras baratas que han sido subsidiadas por el Estado Peruano. Osea con la plata de todos. En la primera subasta de tierras de Olmos, cada hectárea de tierra se vendió a las empresas postoras a 5 mil dólares americanos. Sin embargo, esta hectárea eriaza y ganada por el Estado nos costó a todos los peruanos la suma de 20 mil dólares (según lo habría confirmado el propio Fernando Cillóniz, presidente del Comité de la Subasta de Tierras de Olmos). ¡Y se la vendemos barata a los grupos empresariales a solo 5 mil dólares! Cualquier economista con dos dedos de frente diría que el Estado hace una mala inversión. Pero extrañamente en el caso del proyecto Olmos no dicen ni pío. 

Acá no estamos hablando de corporaciones “malvadas” o que ya no deban existir. Lo que estamos hablando es que dichas corporaciones no necesitan 10 mil o 20 mil hectáreas para hacer agricultura a gran escala. Pueden hacerlo con mucho menos hectáreas. Lo contrario es simplemente acaparamiento de tierras. Tampoco estamos hablando de apoyar a un minifundio con tierras fragmentadas que son económicamente insostenibles, sino de promover una política de asociatividad dirigida a la pequeña agricultura, sector primordial en el abastecimiento de alimentos del país. Para tu lomo saltado y tu arroz con pollo. 

Que las oportunidades de acceder a nuevas tierras agrícolas también la tengan los pequeños y, porque no, los medianos agricultores. Que las tierras no sean para el que tiene más plata. ¿Por qué les niegan esa oportunidad? ¿Qué hay detrás de esa discriminación? Y en el caso de Olmos ¿dónde quedó la palabra favorita del presidente Humala?





24 marzo, 2012

Subasta sin gloria



Una seria irregularidad empañó la reciente subasta de tierras del proyecto de irrigación Olmos: un acaparamiento de tierras que involucra a un poderoso grupo económico el Grupo Gloria, infringiendo de manera evidente las reglas de la subasta y poniendo en duda su transparencia. Y todo ello sucedió bajo la pasiva mirada del gobierno regional de Lambayeque y del Comité de la Subasta de Tierras de Olmos. Cuando el pasado 9 de diciembre se realizó la esperada subasta, las bases vigentes establecían una condición importante: que un postor podía comprar lotes en un solo sector de los tres que estaban en subasta. Esta regla impedía que un solo inversionista o grupo económico acaparare todas las tierras del proyecto Olmos.

Sin embargo, ese día, el Grupo Gloria se adjudicó tierras en más de un sector, a través de otra empresa, vinculada al grupo: la Corporación Azucarera del Perú (Coazúcar).

Diez fueron las empresas que se adjudicaron las 19 mil 900 hectáreas de la primera subasta de tierras de Olmos. Coazúcar obtuvo 11 mil 100 hectáreas en el sector A; Gloria S.A., 4 mil 500 hectáreas en el sector B; mientras que las otras ocho empresas se repartieron las 4 mil 300 hectáreas restantes. Es decir, el Grupo Gloria se adjudicó 15 mil 600 hectáreas en dos sectores diferentes, a pesar de que las bases claramente lo impedían. Para el abogado Jaime Escobedo, coordinador del Observatorio de Tierras e investigador del Cepes, dicho grupo económico utilizó la argucia de dos personas jurídicas distintas, vulnerando las condiciones de la subasta. «Si un postor puede crear diferentes personas jurídicas para acaparar lotes en más de un sector, entonces ¿para qué poner esta regla, si va a ser tan fácil sortearla?», se pregunta Escobedo.

El congresista José León Rivera es más severo. «Todo esto habla de que con ellos [el Grupo Gloria] no se mete la justicia ni la autoridad regional, porque tienen poder económico. Esto demuestra cómo funcionan las cosas cuando el poder económico está por encima de cualquier norma o autoridad. Si mañana un empresario del agro quiere comprarse todo Tacna o Moquegua, puede hacerlo », advirtió el presidente de la Comisión Agraria del Congreso.

Gran parte de la responsabilidad recae en el Comité de la Subasta de Tierras de Olmos, que actuó con desidia al permitir que el Grupo Gloria compre tierras en más de un sector. Al ser consultado sobre la irregularidad, el presidente de dicho comité, Fernando Cillóniz, confirmó en un primer momento su desconocimiento, pero luego defendió el argumento de que son dos postores con personas jurídicas distintas.

«Yo preferiría que las tierras de Olmos estén en varias manos y no solo en una; sin embargo, hubo pocas empresas interesadas en la subasta; incluso, han sobrado tierras. Yo prefiero la concentración de tierras al abandono», argumentó Cillóniz. Más aún, no descartó que el Grupo Gloria y sus subsidiarias participen nuevamente en la segunda subasta de las tierras de Olmos, que se realizará en marzo. En efecto, ahora han modificado las reglas de la subasta: un postor ya no estará impedido de comprar lotes en más de un sector, lo cual evidentemente favorece un mayor acaparamiento de tierras por parte de las corporaciones agrícolas. Intentamos comunicarnos con representantes de la empresa para obtener su versión, pero se abstuvieron de hacer comentarios.

El gobierno regional de Lambayeque tiene ahora la responsabilidad de dar explicaciones sobre esta irregularidad. Sin embargo, este hecho es solo una muestra más del actual proceso de concentración y acaparamiento de tierras que se vive en el país. «Existe un componente de poder. Quien tiene más tierras está en mejor posición de imponerse. Lo que ha pasado es que el Grupo Gloria se sentía seguro de que podía comprar tierras en más de un sector y que nadie iba a reclamar », expresa finalmente el abogado Escobedo. Una vez más se comprueba que en el Perú las reglas no se aplican para los que gozan de gran poder económico.

14 febrero, 2012

Irregularidad en la subasta de tierras del Proyecto Olmos


Una seria irregularidad se ha detectado en la reciente subasta de tierras del Proyecto de irrigación Olmos. Un nuevo intento de acaparamiento de tierras que involucra a un poderoso grupo económico -- el Grupo Gloria - pero esta vez infringiendo de manera evidente las reglas mismas de la subasta y poniendo dudas sobre su transparencia. Todo ello bajo la pasiva mirada del gobierno regional de Lambayeque y del Comité de la Subasta de Tierras de Olmos. 

Cuando el pasado 09 de diciembre se realizó la largamente esperada subasta de tierras de Olmos, las bases que estaban vigentes establecían que una de las condiciones era que un postor solo podía comprar lotes en un solo sector de los tres que estaban en subasta. Era una regla coherente que se establecía para impedir que un solo inversionista o un solo grupo económico pueda acaparar todas las tierras del proyecto Olmos.

Sin embargo ese día una de las condiciones de la subasta fue vulnerada. El abogado Jaime Escobedo, coordinador del Observatorio de Tierras e investigador del CEPES, revela que el Grupo Gloria a través de una empresa vinculada al grupo, COAZUCAR (Corporación Azucarera del Perú) compró lotes en más de un sector.

En la reciente subasta de tierras, 10 empresas fueron las ganadoras de las 19 mil 900 hectáreas de la Primera Subasta de tierras de Olmos por un valor total de 102 millones de dólares. COAZUCAR se adjudicó 11 mil 100 hectáreas en el sector A; Gloria S.A. se adjudicó cuatro mil 500 hectáreas en el sector B, mientras que las 8 empresas restantes se repartieron las otras 4 mil 300 hectáreas. Es decir el Grupo Gloria se adjudicó 15 mil 600 hectáreas en dos sectores diferentes, a pesar que las reglas claramente lo impedían.

Legalmente se tratan de personas jurídicas distintas, sin embargo el abogado Jaime Escobedo afirma que "en los hechos ambas forman parte del mismo grupo económico. Bajo esta figura de dos personas jurídicas lo que se ha hecho es vulnerar las condiciones de subasta."

"La razón de ser de esta regla de la subasta era impedir que un grupo económico acapare o concentre las 38 mil hectáreas. Pero si a la vez se permite la participación de personas jurídicas vinculadas, entonces ¿Qué sentido tiene poner esta regla? Si un postor puede crear diferentes personas jurídicas para acaparar lotes en un sector, entonces ¿por qué poner esta regla, si va a ser tan fácil sortearla?" se pregunta el abogado Jaime Escobedo. "Existe una abierta contradicción. Lo que se ha hecho es tergiversar una regla de la subasta en beneficio propio", afirma.

Sin duda, gran parte de la responsabilidad recae en el Comité de la Subasta de Tierras de Olmos. Para Escobedo caben dos interpretaciones. "O se hicieron de la vista gorda a pesar de saber que el Grupo Gloria estaba impedido de comprar lotes en más de un sector. O simplemente demuestra una incapacidad de saber la razón de ser de ciertas reglas. En cualquier caso, la comisión de subasta de Olmos ha actuado con gran negligencia porque no debieron permitir que, a través de sus empresas vinculadas, el Grupo Gloria participe en la subasta en más de un sector", explica el coordinador del Observatorio de Tierras. 

Esta irregularidad detectada en el proyecto Olmos se explica analizando la actual coyuntura del país donde se está denunciando desde diversos sectores un alto nivel de concentración de tierras. "Este acaparamiento se explica no solo bajo criterios económicos o productivos, sino que también tiene un componente de poder. Quien tiene más tierras está en mejor posición de imponerse. Lo que ha pasado es que el Grupo Gloria se sentía seguro de podían comprar tierras en más de un sector y que nadie iba a reclamar", expresa Escobedo.

El gobierno regional de Lambayeque también tiene responsabilidad en explicar porqué ocurrió esta irregularidad en la subasta de tierras de Olmos "¿Qué respuesta le da el gobierno regional de Lambayeque a su propia sociedad, cuando una condición tan abierta para impedir que un grupo económico acapare todo el proyecto Olmos, es transgredida tan fácilmente? Simplemente se escriben las reglas de un modo tal que una empresa puede burlarlas de manera tan fácil", critica el abogado Jaime Escobedo.



27 enero, 2012

"Que alguien tenga 80 mil hectáreas es una aberración" - Reynaldo Trinidad




"Los límites a la extensión de la tierra agrícola es un derecho contemplado en la Constitución Política. El artículo 88 establece que por ley se puede fijar los límites. No hay nada que discutir". Reynaldo Trinidad, director de la Revista Agronoticias, advierte que en un país con las condiciones del Perú "que alguien tenga 80 mil hectáreas es una aberración porque afectaría principalmente en el acceso del agua. Lo que cabe preguntar al gobierno es: ¿Qué tipo de país queremos? ¿Un país de proletarios o de propietarios?". 

Advirtió que la aparición de nuevos latifundios en el país está creando una serie de distorsiones políticas y económicas, refiriéndose específicamente al caso de la empresa Gloria, que en la actualidad posee cerca de 80 mil hectáreas en diversos valles del Perú. Esta cifra aumentó al comprar nuevas tierras en la reciente subasta del Proyecto Olmos.

"Gloria no tiene competencia porque ya acaparó tierras azucareras. Esta empresa tiene una posición dominante. Los que defienden que siga creciendo el latifundio están defendiendo a la empresa Gloria".

Trinidad opinó que el actual gobierno de Humala será consecuente al apoyar una ley que limite la extensión de la propiedad de la tierra. "Hay una decisión gubernamental de parar el latifundio, porque el gobierno nacionalista puede irse cargando el lastre histórico de haber llevado a una situación extrema el resurgimiento del latifundio en el Perú."